10 dic 2009

Espaguetis con pimientos y otras delicatessen

A petición del público:

Los espaguetis tienen el gran valor añadido de marcar una linea roja que separa a los que somos jóvenes en ejercicio de los mayores. Me encantan los espaguetis.

Buscando nuevas fórmulas para preparar la larga pasta con el plus de huir del tomate en salsa, me encontré con el esqueleto de esta sabrosa receta que fue convenientemente tuneada para mayor gloria de la cocina intencional.

Vamos al lío:
Abrir la nevera, allí encontrareis pimientos de varios colores: rojo, verde y amarillo ( en Carrefú los he visto juntitos en una bandeja). Si os falta un color no pasa nada. Seguimos. Dejáis los pimientos en la bancada de la cocina junto a una berenjena que ya habíais sacado previamente. Importante este dato: la berenjena hay que cortarla a rodajas con una media hora de antelación; la depositáis cariñosamente sobre una hoja de papel de cocina, le echais un poco de sal (semigorda, a poder ser), la tapáis con otra hoja de papel de cocina y os olvidáis de ella hasta más tarde. El objetivo de esta operación berenjena es doble: Por una lado aparentar un poco de sofisticación en la cocina; por otro, que la berenjena sude y deje el agua en el papel de cocina. Retomemos el hilo: prepararse con un tomate, un par de dientes de ajo, una cebolla y unas guindillas (cayetanas o como se llamen). En este punto es aconsejable disponer de una tabla sin complejos de medidas y un cuchillo bien afilado. (por menos de lo que vale una copa los chinos te venden unas tablas muy apañaditas)

La idea, a partir de ahora, es picar toda la verdura. Los pimientos los suelo cortar a tiras finas que pongo en formación y los voy cortando en trocitos menudos, como si estuviera decapitando a alguien, ya me entienden. Y eso sin distinción de dolor.El ajo y la cebolla lo pico hasta la mínima expresión , que es bien sabido que hay paladares que no pueden pasar sin el sabor del ajo y de la cebolla pero se escandalizan si lo ven. La misma operación para la guindilla. El tomate, vale con un tomate, lo corto a dados minúsculos; su función es acompañar el sabor de las otras verdura y no la de ser protagonista.

A ritmos convenientes, o lo que es lo mismo: primero el ajo, la cebolla y el tomate, y a poca distancia los pimientos, se rehogan a fuego lento con aceite de oliva. El ojo todo lo ve, pero pasará como un cuarto de hora para que estén listos. Cinco minutos antes de terminar sucederá algo. Lo cuento.
Operación aparte: en una sartén (¡claro!) se saltean las berenjenas, que previamente habremos cortado a dados, y añadiremos a la cocción de los pimientos cinco minutos antes de que estos estén listos (esto es lo que pasa).
Una vez cocidos los espaguetis (los finos, o los de pasta fresca que se cuecen en un santiamén, van de maravilla) al dente, e incluso un previo al dente, los incorporo a la satén donde está la compañía y los dejo un minuto o dos, con lo que consigo una fusión casi sexual de sabores.

seguimos con el vino blanco fresquito que tan bien acompaña al despliegue de colores que hemos conseguido. Un vino blanco suave, casi tontorrón.

Y....¡vualá!!


No hay comentarios: