25 feb 2009

Comienza la cuaresma

-No os he visto por la Iglesia

Nos quedamos todos mudos. Don Ángel no es de los curas que esté ejerciendo las 24 horas. Sólo Don Severo reaccionó

-Dios está en todas partes, Don Ángel. Y si tenemos un representante suyo delante podemos decir que estamos en la Iglesia.
-Muy cierto, Don Severo, muy cierto, pero es en la Iglesia donde hoy se conmemora el miércoles de ceniza. Ya saben, con la imposición de la ceniza en la frente.

-¡Vamos ya, pater! No querrá que vayamos con la mancha en la frente como los niños. ¡Anda ya!.
-No te vendría mal , Malaspulgas. Porque polvo eres y en polvo te convertirás.
-No me hable de polvos, pater, que llevo meses sin mancharme. Vamos, Búho, sirvenos algo que esto hay que digerirlo. Y al pater ración doble que a partir de mañana no lo puede probar hasta la Pascua.
-Es cierto -reflexioné ne voz alta- empieza la cuaresma. Por suerte para mi negocio, Don Ángel, la cosa ya no tiene tanto predicamento.
-Sigue siendo rigurosa, Búho, otra cosa es que se que no se siga con la misma devoción.
-Caballeros -el que terciaba en la converasación era un Don Próspero con aspecto de haber cerrado un buen negocio- esto hay que celebralo, démosle esplendor al último día de desenfreno. Búho, saca el Dom Perignon que la ocasión se lo merece. ¡Y que se acerque todo el mundo, pago yo!

Las veintena de personas que estaban en el local revolotearon hasta la barra y agotaron las tres botellas de champagne antes de seguir con el Rondel. Durante una hora el Búho de Oro se lleno de risas, brindis y abrazos. Una extraña alegría, como aprovechando la última oportunidad, se apoderó de todos los clientes. Y al fondo una canción.

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