Igual no es así, pero me da la sensación de que los ocasos se retrasan un poco cada día, y que, en cambio, los amaneceres suguen igual de perezosos.
Veo cómo el atardecer se esfuerza por prolongar la luz, pero no acabo de percibir mayor premura en el amanecer.
Será el sol, que es remolón y un poco golfo. Debe de tratarse de un sol con vocación de luna. O será la luna, que ha cautivado al sol.
19 ene 2010
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