Ya está. A tomar por culo con corte de mangas incluido. El maldito 2009 ha muerto de muerte natural llevándose no pocas cosas por delante. Y ahora, qué.
Miles de años de evolución nos han blindado ante optimismos ilusos y fantasiosos -siempre queda algún tonto naif del que nos podamos reír- que no son más que espejismos mentirosos y malvados con el que aliviar penas propias y ajenas. A pesar del oasis de la navidad ya no creemos en los milagros. Por eso sabemos que el 2010 va a ser malo de cojones, que lo mejor del 2010 serán las 12 campanadas que anuncien que ha terminado. Y a verlas venir.
Sólo una pequeña rendija: que la casualidad permita que alguien logre salvar el campo de minas con las dos piernas intactas. Entonces, y sólo entonces, ese alguien nos podrá contar que ve el amanecer donde está el crepúsculo.
Según los ojos, porque, ¿qué ven ustedes en la imagen, alba u ocaso?
2 ene 2010
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