23 nov 2009

La Niña Gioconda

Iba en el coche con mi niña, la que por culpa de su buen paladar me dio un repaso a cuenta de un plato que no le gustó, y después de bajar el volumen de la música -lo nuevo de Sabina, me lo "procuró" ella- le dije que se había presentado la posibilidad de un cambio de aires que me podía tener un tiempo alejado. Oí el silencio, la miré de reojo y vi que tenía los labios dulcemente apretados. Se me desencajaron las neuronas y sentí un clic en mi corazón.

Me va a tener en vilo hasta que despegue los labios.


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