2 jun 2009

La Gripe Cochina

A las nueve de la tarde la pluralidad de bebidas sobre la barra era lo habitual. Don Ángel, y en esto era poco original, tomaba su copita de anís; Don Próspero, el acostumbrado medio chivas y Malaspulgas una cerveza que bebía directamente de la botella. Aquella tarde apareció Don Fortunato por el Búho de Oro y todos sospechábamos que era para ir conociendo a Malaspulgas, su futuro yerno. Había un incomodo silencio sólo roto por algún comentario trivial de Lola que intentaba animar un poco la reunión. Finalmente fue Malaspulgas quien rompió el hielo:

-Don Fortunato, ¿si hubiera chiquillos con la gripe cochina, cerraría los colegios?
-Apea el tratamiento, Malaspulgas, creo que queda poco para que emparentemos. Y con respecto a la cuestión que me planteas he de decir que en ningún colegio de la ciudad se ha producido ni un solo caso de gripe A, por lo tanto la pregunta es ociosa. En cualquier caso, he de decir que de detectar algún brote de la gripe en cuestión estamos preparados para aplicar el protocolo previsto. Y os digo, como ciudadanos responsables que sois, que el primer paso es no crear alarma.
Joder alcalde! -Malaspulgas se frotaba los ojos mientras que con la otra mano se amorraba a la botella de cerveza- , con todos mis respetos, le voy a pedir como su futuro yerno y ciudadano que lo soy, que se olvide de los discursos. Únicamente lo preguntaba porque en Madrid parece que han cerrado dos colegios por lo de la gripe.
-Pero solo un día, mañana ya abren, alabado sea el Señor -intervino Don Ángel haciendo la señal de la cruz-

-¿No les parece a ustedes increíble? -la voz de Don Severo anunciaba su llegada-, los niños con un sólo día ya han cumplido la cuarentena, en cambio los militares han tenido los cuarteles cerrados no sé cuántos días.
-Sí que es curioso, sí. Lola, otra cervecita que esto no lo veo claro.
-Así está el país -remató el maestro- con unos soldados flojos y unos niños desprotegidos.
-Depende de cómo se mire, caballeros -terció Don Próspero- también cabe que la gripe sea pacifista y ataque con mayor virulencia al ejercito y que los niños hayan mejorado la raza y sean más valientes. ¡Vamos, que son más fuertes los niños que los militares!
Lola, que estaba presenciando la discusión, se acercó a Don Fortunato...
-Usted que es político, alcalde, ¿no cree que éste país es un pelín raro?
-La prueba la tienes delante, Lola: soy el alcalde

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