Pobre Nico, le han dado hasta en el DNI. Y eso que no ha hablado de Franco. Hay cosas que no se pueden decir, Nico. Decir que Stalin era un mataniños que se llevó por delante a tantos millones de inocentes que no caben en una hoja de calculo, decir eso Nico, no está bien. Pues señores, Stalin mataba como un poseso. Como Hitler. Y cada uno se masturbaba la neurona como un descosido para justificar sus delirios de terror y la sangre de sus víctimas. Y no sólo estos dos malnacidos han hecho de la muerte un guateque; ha habido otros dictadores con el gatillo fácil (Argentina, Chile; África, la gran olvidada; China, tabú), y alguno que otro queda que se muerde las uñas por no poder "acabar con la reacción" (¿Hasta cuándo Fidel, hasta cuándo Hugo?). Y es que son dictadores, y con vocación.
Sobre la guerra civil, sobre la maldita guerra de un país que parece maldito, hay poco que decir. Fue una guerra entre hermanos que no dejó las armas en un acto de reconciliación. El alto el fuego fue como consecuencia de la victoria de unos sobre otros. Y ahí la jodimos. Si hubieran abandonado las armas entre charanga y pandereta, si se hubieran ofrecido un cigarro en la barra de un puti club, si se hubieran tomado dos pelotazos y pelillos a la mar, otro gallo nos cantara. Pero lo único que estaba cantado es que la guerra iba a terminar con la bota de uno sobre la cara del otro. Ganara quien ganara. Ganaron los rebeldes y machacaron los rebeldes. Media España estaba condenada a sufrir a la otra media. Cualquiera de las dos Españas.
Cuando por fin llegó la paz, a finales de los setenta, hubo fiesta, algazara, esperanza, grandeza histórica de toda una generación, y, sobretodo, abrazos de reconciliación. Así fue como personajes que salieron de España desde Monóvar lograban regresar a su tierra y dejar atrás el exilio en un país represivo y totalitario como era la URSS. Fue el caso de La Pasionaria, que tenía contacto con la libertad después de muchos lustros de vivir bajo un régimen dictatorial huyendo de otra dictadura.
Es por todo esto Nico que en éste país de caines nada es verdad ni mentira, todo depende, ya sabes, del color del que te vigila (valga el ripio retocado). Después de 40 años de verdad franquista tuvimos un paréntesis de reconciliación, de pelillos a la mar y de pitillo en la barra compartiendo una caña. Ahora parece que toca sacar a pasear al Caín que teníamos guardado bajo siete llaves. Ahora toca descabalgar en Sevilla a un militar de la guerra de Cuba (algún cretino pensó que se trataba de un militar franquista) y colocar la placa de una activista del canon, dedo en ceja. Gratitud por gratitud. Y es que aquí falta, como dice Chiqui, más respeto por los muertos. Y por los vivos.
Así que ojo, que en la España de ceja arqueada el que no tiene un abuelo muerto en la guerra civil -sector republicano-, o se sale del estrecho margen de opinión de la doctrina oficial, es un fascista de mucho cuidado. Es la consigna, el pensamiento único (uno sólo). Por suerte hay vacuna anticainita: las urnas. ¡Qué lleguen pronto!.Y que se presente Felipe González, aunque sea disfrazado de Isidoro.
Rodrigo Costa
PD.- He leído y releído el escrito de Nico. ¿Dónde defiende al franquismo o a Franco?. Creo que hay mucho nostálgico del antifranquismo
Enviado a monoverpuntocom.
Le estan dando por todas partes al pobre de Nico. Y el tio nos votó en su dia. Bueno, pues una mano nunca viene mal
22 abr 2009
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