30 dic 2008

Adios, 2008

-Se va el 2008, Búho.
-Como cada año con su número. Por cierto, Malaspulgas, podrías liquidar la cuenta antes de que acabe el año.
-¡Qué falta de sensibilidad, Búho!. ¿Acaso no doy la cara, o es que me escondo?
-Casi preferiría que te escondieras, que cada vez que vienes a dar la cara la cuenta crece.
-Caballeros -la entrada de Don Ángel, el cura, fue más ruidosa de lo habitual- , se va un año que va a quedar para la historia como un hijo de puta. Es una buena noticia.
-Mucho me temo, Don Ángel, que le año que llega va a ser el hermano malo del que se va: otro hijo de puta, y orgulloso de serlo.
-No será para tanto, señores -Don Severo, funcionario por maestro y maestro por funcionario, era de los pocos que no notaba la crisis-, a un año pésimo no le puede seguir otro peor, no hay peor que el pésimo, por lo tanto no pierdan la esperanza de que el 2009 nos traiga alegrías y buenas pulsaciones.
-¿Tienen ustedes un infierno para los años, Don Ángel?
-No seas bruto, Malaspulgas. Los años no pueden pecar, no tienen alma ni conciencia del bien o del mal. En realidad los años no son más que un concepto.
-¡Vale, vale!. Que no tienen conciencia ni alma lo creo, lo de que no puedan pecar es otro cantar. Por lo menos el 2008.
-Don Ángel -pregunté-, tengo entendido que el suicidio es un pecado.
-Así es Búho, ¿por qué lo preguntas?
-Porque el 2008 va de cabeza al infierno. Es tan joputa que en lugar de terminar como lo hacen los demás años, se va a suicidar dejándonos todo este tinglado sin arreglar.

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