Con las camisetas pasa otro tanto. Todos de rojo, como si las regalaran. Y lo de ser la leche es porque ahora vestirse de rojo simbólico no es ser un rojo. Hasta los del PP van con su camiseta roja. Los mismos optimistas de arriba piensan que esto es porque la nación, además de himno, tiene color: el rojo. Rojo España.
Y canción popular: soy español, español...Como letristas no nos ganamnos la vida, pero en estos casos -piensan nuestros amigos los optimistas- lo importante es el sentimiento. Y la cancioncita de marras la cantan hasta en Bilbao y en las Ramblas de Barcelona. ¡Ahí es ná!. Gritos de ¡viva España! y de ¡esto es la hostia! se han repartido como rosquillas en cada rincón del país. ¡Ya somos una Nación!.
A ver, una prueba. Si en lugar de la bandera de España se enarbolara una bandera con bandas blancas y rojas con un oso y un madroño, la fiesta sería de Atletico de Madrid. Si en lugar de cantar lo de soy español gritaran "amunt Valencia" serían del Valencia. Si en lugar de camiseta roja la llevasen combinada con el azul, sería del Barsa. Y así.
Igual es verdad que el sentimiento de ser español ha salido del armario y se puede pasear sin complejos por cualquier parte de España (curiosamente en el extranjero ya se hace), pero esperemos. Esperemos a que las calenturas de Casillas y compañía se aplaquen, esperemos a que los partidos políticos hagan sus cálculos a ver a quién beneficia este destape nacional, esperemos a ver qué pasa cuando la selección pierda un partido. Esperemos y contemos hasta cien antes de echar las campanas al vuelo. Esperemos, que me da a mi que al igual que cuando el Madrid gana una liga salen aficionados blancos hasta de debajo de las piedras y cuando no gana la deserción es general, lo de España puede que no pase de ser un equipo de fútbol con mucho seguidor cuando gana y mucho detractor cuando pierde. ¿Hubiera habido tanta bandera, tanto canto, tanto rojo-españa, y tanto ¡viva España! si no pasamos de cuartos?. ¡Y yo qué sé!
¡Viva España y la minifalda! (Manolo Escobar)
(El de monover.com, otro que es la leche. Revienta el seudonimo de Fígaro o lo usa como cebo para que pique y le mande alguna cosilla. Lo cierto es que con ese seudónimo ya no le mando ni una tarjeta de navidad. Y da pereza enviarle algún escrito para su página. A los que colaboran con él los relega al faldón de la página, donde solo llegan los que se quieren leer así mismos. En fin, me quedo con Pimpinela Escarlata.)
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