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Y no creáis que eso es así porque no habéis logrado asesinara a nadie. Matar ya habéis matado en Málaga. Acojonar ya habéis acojonado. Pero imbéciles, lo que no lograreis es cambiar a la gente. No conseguiréis convertirla en gris, aburrida, lluviosa y melancólica. No las varéis agazapada en sus casas; no dejaran de tomar una caña ni dejarán de ir a trabajar. Estoy seguro de que ya se habrá puesto en marcha ese resorte especial que tienen para minimizar penas y agrandar alegrías. Ya estarán convenciendo a los guiris de que eso es parte del folclore nacional y ¡qué suerte han tenido de vivirlo!. Como los sanfermines. Es el negocio de la costa y lo defienden con sabiduría y buenas armas.
EN OTRO HOTEL, HACE AÑOS
Recuerdo un día, hace años y también en la costa, que no me dejaron entrar al hotel donde estaba hospedado porque había una amenaza de bomba. Pasadas unas horas y comprobada la falsa alarma nos permitieron entrar. Fui directo al bar del hotel, en la barra había una pareja de civiles.
-¿Estamos seguros?, les pregunté.
-¿Le hace un wiskito?, me respondió uno de ellos.
-Vale, le contesté un poco desconcertado
-Pues ponga usted tres, camarero, y dígame el importe de la fiesta que convidamos nosotros. ¿Usted cree -me preguntó el guardia civil- que si hubiera peligro estaríamos mi compañero y yo tomando un wisky tan ricamente?.
Tomé el wisky, aprendí algunos chistes de guardias civiles que ya he olvidado y me fui a dormir tan tranquilo.
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