
Ni moros, ni cristianos. Ni chicha, ni limoná. Ná. Y bien que hicimos, que no vea usted cómo está el asunto de ser cristiano. Una incorrección, eso es lo que es. Y moro ni le cuento. Una provocación. Salvo, claro, que sean moros de los que echamos a gorrazos hace cinco siglos, entonces es una reivindicación. Al final, un lío. Sin buscar moros o cristianos, ser simplemente español, ya es trabajoso. Uno no sabe si declararse español es una incorrección –política- o una provocación -¡cultural!-. ¿Identidad comunitaria? Un lío, ya le digo.
De manera que siendo monoveros de a pie la cosa pasa como más desapercibida. No nos compliquemos. ¡Y con lo que cuesta un traje de moro –o cristiano-¡ (No me digan ustedes que esto último no es muy de Monóvar).
Pero fiesta sí, que no falte. Ahí está, si no, la Semana Santa. Todos cristianos, es más, todos católicos. Y es que una cosa es el asueto, la fiesta o el espectáculo, y otra bien distinta las sesudas creencias. No es cosa de confundir churras con merinas.
Ya la fiesta tiene su intríngulis, a mí, por ejemplo, sólo mentar la Semana Santa ya me da un no-sé-qué, porque hay que ver cómo está el patio de las cofradías. A la greña andan. No sé yo lo de la cohesión festera.
Igual todo esto es porque “som-som-som, de Munove som”, y esa es nuestra identidad festera. Vaya usted a saber.
Un saludo.
(Publicado en el Digital que me lo inspiró)
No hay comentarios:
Publicar un comentario