El salón de plenos del Congreso de los Diputados, sede de la soberanía nacional, se ha convertido en un corralito blindado para entrar, que no para salir. Los escaños, esto es, los mullidos sillones donde sus señorías descansan sus posaderas, están vacíos y fríos mientras, supongo, calientan los taburetes de la cafetería o los sofás de sus despachos. Cuando sus jefes hojean perezosamente la prensa y reparan en las fotos del hemiciclo vacío se lanzan al messenger y teclean un "¡venga, a currar!" que los deja a todos desconcertados. Y comienza el espectáculo.Sus señorías se sientan en sus mesas, se remangan la camisa y removiendo papeles se preguntan: "veamos qué tenemos por aquí. ¡Ajá, la monja Maravillas!. Pues nada, habrá que iniciar una ruta de reuniones y oponerse." Ya se sabe que los diputados se ocupan de cosas serias, de manea que unas vez resuelta la crisis de la Madre Maravillas se enfrentan, intrépidos ellos, a la otra gran crisis, la de quién leerá artículos de la Constitución el día de su treinta aniversario. ¡Con la de horas que le ha echado Bono para confeccionar la lista y se la tumban!. Que nada, que después de estudiar la lista concienzudamente, no les ha gustado. Sudoroso, un diputado le pregunta a un compi qué tal por la calle. Frío chico, mucho frío en la calle, vamos a la cafetería. Y le preguntan al camarero qué es eso de la crisis que han oído por la tele.
CONSTITUCIÓN TREINTAÑERA.
El próximo seis de diciembre la Constitución cumple treinta años. Con tan redondo cumpleaños Bono quería que un grupo de niños y otro de personajes conocidos fueran leyendo artículos de la Constitución. Le han dicho que no. Hasta aquí sólo sorpresa. Lo abracadabrante es el argumento de un diputado (se me ha escapado el nombre del lumbreras) que ha dicho que los titiriteros y deportistas no son los más indicados para leer la Constitución. Pues nada, que se encierren en su corralito y se lo vayan leyendo entre ellos en el bar de las Cortes. Con personajes como ese (tengo que descubrir su nombre) no sorprende que muchos ciudadanos hagan una mueca de desagrado cuando ven aparecer a un político. Y no todos son tan elementales.Supongo que nuestro Ayuntamiento tendrá previsto el acontecimiento y habrá preparado algunos actos. Hay puente, pero es de esperar que dejen algún retén de políticos y en día tan señalado abran el corralito municipal. ¿O no les habrán dicho nada los asesores?. Pues se lo recordamos desde aquí: 6 de Diciembre, día de la Constitución
Félix Asaco


Se desconoce si ha sido el fantasma de Arias Navarro, pero alguien se lo ha chivado a Garzón Antes Que Juez: Franco ha muerto. Ante esta incidencia Garzón ha decidido extinguir la responsabilidad penal del dictador. ¡Lo que nos cuestan algunas ignorancias!
¡Lo qué cuesta un corralito de poder!. Una pasta, y si no que se lo pregunten a Obama y a los miles de voluntarios que contribuyeron a costear su campaña. O que se lo pregunten a Ripoll, y a los miles de contribuyentes que involuntariamente sufragamos la suya. El presidente de la Diputación ha abierto la chequera pública y anda de pueblo en pueblo subvencionando todo aquello que le pueda dar votos. ¿Y qué debe de hacer nuestro alcalde, colega de partido de Ripoll?. Estoy recordando un chiste en el que un tipo, al salir del juzgado, recibe la llamada de su mujer y le pregunta cómo le ha ido el juicio. El marido le cuenta que el juez le ha dicho que seis meses de carcel o diez mil euros. ¡Ni lo dudes, Manuel -le responde la mujer-, coje los diez mil euros!


Así son las cosas cuando se mezcla agua y aceite: no hay fusión. Y en este caso han maridado empresa privada con iniciativa pública y claro, los intereses son tan distintos y distantes que no hay manera de recorrer el camino de la mano. Y mientras, unos cuantos millones de euros puestos a remojo. ¡Y qué más les da!. El Ayuntamiento ya ha conseguido su objetivo principal: la foto de la inauguración; las puertas no se abren, pero la foto de la inauguración, con gracieta populista incluida, ya está grabada para la historia. Por su parte, a la empresa privada encargada de la gestión se la trae al fresco; después de todo no han puesto toda la pasta, la mayoría es de los ciudadanos que han pagado la foto, las ganas de los agüeros de mojar y se les ha quedado cara de ¡qué coño es esto!.



