Tres eran tres, y ninguno de los tres se fiaba de los otros dos. Porque si no, no veo la necesidad de que vayan los tres tenores a visitar al Presidente de la Diputación. Si se trata de una visita protocolar para recordarle que Monóvar también existe y "échenos una manita, presi, para poder hacer algo de lo que prometimos y no podemos cumplir, venga hombre que es usted muy alto, muy poderoso y muy bueno, que se le ve en la cara..."; para eso, digo, es más que suficiente que vaya el Alcalde, que para eso es el representante de todos los monoveros. Además es del mismo partido que el Sr. Ripoll y, digo yo, mejor se entenderán. Pero no, allá que van los tres. El Alcalde y los dos vicealcaldes, todos en comandita paseando por los pasillos de la Diputación y provocando las sonrisitas de los funcionarios..."mira, de otro pueblo que gobiernan revueltos y que tampoco se fían el uno del otro...".Y luego está la conversación con Ripoll. Imagino: "A ver, ¿quíen es el Alcalde oficial?". Poveda, como un loco, levantando la mano..."yo, yo . Sr. Presidente, que soy yo". Supongo que el Presidente de la Diputación, a quien tanto le costó darle el placet a Poveda para su candidatura, estará acostumbrado a estas escenas..."Muy bien, y ahora, veamos, ¿quíen es el que manda?". Poveda congela un tic instintivo de levantar la mano y mira de reojo a Serrello. Gines, con media sonrisa en los labios, hace un gesto con la cabeza autorizando a Salvador para que conteste: "todos, Presidente, en Monóvar, mandamos los tres. El Alcalde soy yo, eso que conste, pero decidimos por consenso." Pepe Gines sonríe, mueve la cabeza y en los labios se lee un "muy bien, Salva, muy bien."
Después se meterían en faena, pedirían dinero para terminar lo que comenzaron.Y de regreso para el pueblo. Igual a la salida Ripoll miraria a Orgiles y le soltaria un, "¿y usted?". "Yo a lo que mande, Presidente" Y con un vayan ustedes con Dios despacharía Ripoll el asunto del pueblo con tres alcaldes.
Igual la cosa no fue así, pero es lo que parece, lo que me parece.




