-Como cada año con su número. Por cierto, Malaspulgas, podrías liquidar la cuenta antes de que acabe el año.
-¡Qué falta de sensibilidad, Búho!. ¿Acaso no doy la cara, o es que me escondo?
-Casi preferiría que te escondieras, que cada vez que vienes a dar la cara la cuenta crece.
-Caballeros -la entrada de Don Ángel, el cura, fue más ruidosa de lo habitual- , se va un año que va a quedar para la historia como un hijo de puta. Es una buena noticia.
-Mucho me temo, Don Ángel, que le año que llega va a ser el hermano malo del que se va: otro hijo de puta, y orgulloso de serlo.
-No será para tanto, señores -Don Severo, funcionario por maestro y maestro por funcionario, era de los pocos que no notaba la crisis-, a un año pésimo no le puede seguir otro peor, no hay peor que el pésimo, por lo tanto no pierdan la esperanza de que el 2009 nos traiga alegrías y buenas pulsaciones.
-¿Tienen ustedes un infierno para los años, Don Ángel?
-No seas bruto, Malaspulgas. Los años no pueden pecar, no tienen alma ni conciencia del bien o del mal. En realidad los años no son más que un concepto.
-¡Vale, vale!. Que no tienen conciencia ni alma lo creo, lo de que no puedan pecar es otro cantar. Por lo menos el 2008.
-Don Ángel -pregunté-, tengo entendido que el suicidio es un pecado.
-Así es Búho, ¿por qué lo preguntas?
-Porque el 2008 va de cabeza al infierno. Es tan joputa que en lugar de terminar como lo hacen los demás años, se va a suicidar dejándonos todo este tinglado sin arreglar.






El salón de plenos del Congreso de los Diputados, sede de la soberanía nacional, se ha convertido en un corralito blindado para entrar, que no para salir. Los escaños, esto es, los mullidos sillones donde sus señorías descansan sus posaderas, están vacíos y fríos mientras, supongo, calientan los taburetes de la cafetería o los sofás de sus despachos. Cuando sus jefes hojean perezosamente la prensa y reparan en las fotos del hemiciclo vacío se lanzan al messenger y teclean un "¡venga, a currar!" que los deja a todos desconcertados. Y comienza el espectáculo.
El próximo seis de diciembre la Constitución cumple treinta años. Con tan redondo cumpleaños Bono quería que un grupo de niños y otro de personajes conocidos fueran leyendo artículos de la Constitución. Le han dicho que no. Hasta aquí sólo sorpresa. Lo abracadabrante es el argumento de un diputado (se me ha escapado el nombre del lumbreras) que ha dicho que los titiriteros y deportistas no son los más indicados para leer la Constitución. Pues nada, que se encierren en su corralito y se lo vayan leyendo entre ellos en el bar de las Cortes. Con personajes como ese (tengo que descubrir su nombre) no sorprende que muchos ciudadanos hagan una mueca de desagrado cuando ven aparecer a un político. Y no todos son tan elementales.

Se desconoce si ha sido el fantasma de Arias Navarro, pero alguien se lo ha chivado a Garzón Antes Que Juez: Franco ha muerto. Ante esta incidencia Garzón ha decidido extinguir la responsabilidad penal del dictador. ¡Lo que nos cuestan algunas ignorancias!
¡Lo qué cuesta un corralito de poder!. Una pasta, y si no que se lo pregunten a Obama y a los miles de voluntarios que contribuyeron a costear su campaña. O que se lo pregunten a Ripoll, y a los miles de contribuyentes que involuntariamente sufragamos la suya. El presidente de la Diputación ha abierto la chequera pública y anda de pueblo en pueblo subvencionando todo aquello que le pueda dar votos. ¿Y qué debe de hacer nuestro alcalde, colega de partido de Ripoll?. Estoy recordando un chiste en el que un tipo, al salir del juzgado, recibe la llamada de su mujer y le pregunta cómo le ha ido el juicio. El marido le cuenta que el juez le ha dicho que seis meses de carcel o diez mil euros. ¡Ni lo dudes, Manuel -le responde la mujer-, coje los diez mil euros!


Así son las cosas cuando se mezcla agua y aceite: no hay fusión. Y en este caso han maridado empresa privada con iniciativa pública y claro, los intereses son tan distintos y distantes que no hay manera de recorrer el camino de la mano. Y mientras, unos cuantos millones de euros puestos a remojo. ¡Y qué más les da!. El Ayuntamiento ya ha conseguido su objetivo principal: la foto de la inauguración; las puertas no se abren, pero la foto de la inauguración, con gracieta populista incluida, ya está grabada para la historia. Por su parte, a la empresa privada encargada de la gestión se la trae al fresco; después de todo no han puesto toda la pasta, la mayoría es de los ciudadanos que han pagado la foto, las ganas de los agüeros de mojar y se les ha quedado cara de ¡qué coño es esto!.











-Gota fría, Malaspulgas. Ya verás.











Conozco el hotel casi palmo a palmo. Conozco a la gente de recepción, a los mozos y a los directores. He comido infinidad de veces en los chiringuitos de la Carihuela que están pegados al hotel. He tomado copas en Puerto Marina, al final del paseo y a tiro de piedra del hotel. Conozco a la gente de la Costa. Por eso os digo, hijos de puta, que hay que ser muy gilipollas para poner una bombita donde la pusisteis. A estas horas os habrán sacado chistes, burlas y habrán mentado a vuestras santas madres un millón de veces, ¡gilipollas, que sois unos gilipollas!.
